¿¡Puedo ser un líder!? ¿Pregunta o afirmación?
Para responder esta incógnita primero es necesario definir la palabra liderazgo, sobre la cual siempre caben dudas a pesar de las muchas definiciones que nos pueda brindar el internet.
Hay muchas maneras de definirlo, para mi concepto liderazgo es la capacidad de influir en las demás personas ya sea de manera positiva o negativa; y desde este punto de vista, todos hemos llegado a influir a alguien en algún momento; así como cuando éramos niños aprendemos a manipular las circunstancia con lloridos, balbuceos y hasta gritos para que algún adulto nos dé acceso a alguna necesidad o deseo (leche, confites, cambio de pañales, etc.).
La diferencia con la niñez al ahora, es que ya no podemos liderar o influir a gritos ni a patadas sino más bien con el silencio de los actos, la experiencia y por supuesto la persuasión, para lo cual muchos no están preparados, pero se puede lograr.
Ahora bien, sí es cierto que liderazgo se puede resumir en influir a los demás no todos tenemos la misma forma de liderar, ya que gracias a Dios todos somos diferentes y por lo tanto tenemos diferentes personalidades y ahí es donde el liderazgo se convierte en todo un reto o una habilidad.
Todos sabemos cuál es la forma en que nos gusta que nos lideren pero no todos saben cómo liderar. Y los que son líderes siempre buscan la manera de hacerlo mejor y aquí es donde la magia comienza.
Se pueden considerar varios tipos de liderazgo:
ü El rienda suelta o permisivo, tiene liderazgo dice lo que hay que hacer pero permite que sean los demás quienes tomen las decisiones para lograrlo.
ü Considerado o colaborador, guía a los demás de forma que todos salgan beneficiados, toma decisiones pensando en el bien comunitario y de la organización.
ü El autoritario o directivo, quien dice lo que hay que hacer, en qué momento, quién lo debe hacer, cómo hacerlo y dónde. Da toda la pauta y difícilmente permite que se ejecute la orden de forma diferente.
Hay tres preguntas básicas que se deben hacer:
1. ¿Qué tipo de líder quiero ser?
2. ¿Qué tipo de líder soy?
3. ¿Qué tipo de líder se necesita?
Contestar estas preguntas es de vital importancia ya que el líder debe ser el impulsor de la organización o grupo y si no es el líder correcto es probable que no llegue a alcanzar su objetivo ni el del grupo.
Por ejemplo, en un equipo de trabajo recién formado lo ideal sería que quien tome las decisiones sea el líder hasta que el grupo o equipo adquiera la formación necesaria para participar en la toma de decisiones. El permisivo podría aparecer en las primeras etapas de la formación de un nuevo líder cuando el resto del equipo es experimentado, sin embargo este debe ser guiado por otro líder que le esté orientando en su formación.
Sin embargo para ser un buen líder hay diferentes circunstancias que deben ser analizadas con detenimiento para hallar aquella forma de influir que se adapte mejor al entorno.
Ganarse el compromiso de los demás es a mi criterio el primer objetivo de todo gran líder ya que la clave del éxito está en tener equipos de trabajo que busquen el mismo objetivo con la colaboración conjunta de todos sus integrantes.
“Por lo tanto, el líder ideal no tiene suficiente con tener éxito. Tiene que saber extraer lo mejor que hay en las demás personas.”
Michael Maccoby
Cada quien debe aprender primero a conocerse y con esto descubrir qué tipo de liderazgo se adapta mejor a su personalidad. Ya que no podemos ser un líder diferente a aquel que fuimos creados.
Sé el creador de tu propio universo a través de tu forma de ser y lidera con la energía constante y mente visionaria. Usa tu experiencia y concentráte en mejorar y trasmitir tu conocimiento. Un gran líder enseña a otros a liderar
Por Andrea Ramírez Torres